¿SERÁ QUE NO SALDREMOS DEL ENCIERRO?

cueva

Por Hortensia Carrer

Foto cortesía de Maria Camargo 

En todo este tiempo le he tenido más miedo a la salida del confinamiento que al confinamiento mismo.

Me pregunto y lanzo la pregunta al aire a la vez, ¿Saldremos con qué?, nos hemos preguntado ¿Qué y para qué ha sido todo este confinamiento o más bien este acontecimiento que trasciende todo pensamiento?, nos hemos preguntado ¿Cuál es el mensaje que nos ha traído éste virus?

El “qué” lo dejo para aquellos valientes que incluso están poniendo en riesgo sus vidas para desentrañar de qué se trata toda esta Pandemia y cuáles son sus fines últimos e insospechados para nosotros ciudadanos de a pie. Prefiero quedarme con el “para qué”, que me resulta más obvio, sabiendo que lo obvio casi nunca está a la somnolienta vista de nuestra locura corriente.  

Me asombro y me quedo perpleja cuando escucho que el único deseo de muchas personas es salir del encierro para salir de esta tortura. En más de una oportunidad me ha venido a la mente la imagen del encierro de los San Fermines, esa tradición que tenía algún sentido en aquel mundo en el que el hombre necesitaba medir su fuerza bruta frente a las bestias.

En esta nueva humanidad, esas prácticas, como todas aquellas que se basan en el maltrato hacia los animales, me resultan de una crueldad que ya debiera extinguirse. Me pregunto entonces, cuál será la asociación que hace mi conciencia cuando escucho “¿cuándo saldremos de éste encierro?” con el encierro de los san fermines. ¿De qué encierro estamos hablando? ¿Es que acaso no basta habernos dado cuenta que el virus es un espejo, un síntoma de nuestra huella en el planeta, de nuestro impacto como especie?

¿Es que acaso no nos damos cuenta de que éste encierro ha servido para que nuestra  Madre Naturaleza haya respirado, regenerándose de una herida de muerte infringida en todas sus direcciones, por todos los costados y en todos sus elementos y especies?

¿Es que acaso tenemos la ingenua ilusión  que los únicos que nos  podemos morir somos nosotros, cuando la vida no es más que un efímero préstamo hacia un más allá  que sigue siendo tan misterioso como éste tránsito?

Es como querer seguir sentados en la mesa comiendo mientras el fuego está llegando a la puerta del comedor

No es la vida de cada uno de nosotros lo único que se encuentra amenazado, es la vida del Planeta y de todo lo sintiente que habita en él .Es también lo que compartimos en esta casa común que llamamos Tierra y hasta a veces la llamamos Pachamama.

¿Es que no nos damos cuenta que estamos en un punto de inflexión, que no se trata de salvar nuestra vida mientras agoniza esa madre que nos ha dado TODO y que a la postre sufre de un cáncer terminal y sin embargo seguimos exprimiéndola bajo el mito atroz del Progreso?  Es como querer seguir sentados en la mesa comiendo mientras el fuego está llegando a la puerta del comedor.

¡¿Es que acaso no nos damos cuenta que hemos contaminado el aire que es el elemento junto con el agua que nos mantiene vivas y vivos?! Hemos ahogado la vida de los mares, océanos, ríos, lagos con el plástico de nuestras vidas, ahora hemos infectado el aire, hemos prohibido el beso y el abrazo, hemos confinado los vínculos al final hemos conseguido apagar el fuego de la vida con millones de píldoras, pastillas y drogas contra la primera enfermedad de la Humanidad: la depresión. 

¡La enferma es nuestra especie! Se hace inaplazable escribir un nueva mitología, el patrón inconsciente del mito del Progreso nos está aniquilando y lo seguimos consumiendo.  No quisiera volver a escuchar que ando  corriendo para “darle de comer a mis hijos”. Quisiera, en cambio, escuchar: “quiero alimentar a mis hijos con la única comida que les alimenta de verdad que es mi sosiego a la hora de darles de comer,  mi paz espiritual, mi alegría”.

Si he de de-crecer para que eso ocurra, tendrá que hacerse. Saldremos, saldremos de casa,  esa que me ha servido de espejo en todos estos días para ver cómo están mis vínculos con mi familia o el vínculo conmigo misma.  Repito saldremos de donde estamos confinados ahora mismo pero me pregunto  si saldremos de dónde hemos estado verdaderamente encerrados, confinados?

Published by hortensiacarrer

Sobre mi lo que puedo decir es que soy una incansable buscadora de la felicidad que viene desde adentro. Esto lo estoy haciendo desde muy jovencita, es el lado positivo de una infancia llena de acontecimientos muy tristes. Hoy puedo decir que la he encontrado y acompaño a las personas a buscar la suya propia.

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